El galpón de empaque es territorio hostil. Polvo, manguerazos, humedad y frío extremo. Poner una impresora de oficina en este entorno es tirar la plata.

La fruta se empaca y entra a la cámara de frío o al túnel. Ese cambio de temperatura genera condensación inmediata. Si usas la tinta equivocada, el código se «derrite» y tu pallet llega a Europa sin identificación. Resultado: Rechazo de carga.

Para que la trazabilidad sobreviva a la exportación:

  1. Fierros duros (IP55/65): Impresoras selladas que se bancan el polvo y el agua.
  2. Química inteligente: Tintas que penetran cartones parafinados o se agarran al film húmedo sin correrse.
  3. Velocidad de cambio: En temporada no se para. Nuestros equipos cambian de mensaje al toque para rotar calibres o destinos.

Ya sea cajón de madera, caja telescópica o bolsa de red, tu marca tiene que llegar impecable al puerto.